Habla la hija de Héctor Lavoe y Puchi 16-05-2008 GTM 1 @ 16:25
hectorlavoe —
Parte de esta entrevista se publicó en Primera Hora Johanna Roldán
Leslie Frances es la hija de Nilda Román "Puchi" y Héctor Lavoe. Los que vieron la película El Cantante y no conocen nada de la vida de Lavoe, cuando la ven a ella hablando en los medios podrían sorprenderse de que hubiera una tercera hija y que esta era la mayor de los hijos del cantante.
La razón por la que no se le incluyó en la película, dice Leslie Pérez que David Maldonado (quien tenía los derechos de la película), que “como yo no le di problemas a mis padres, la película toda es trágica… tampoco refleja la parte donde nació mi sobrino (hijo de Hectitor). Aunque yo di información no hubo nada positivo, nada de esto salió".
Aclara que toda la información se le dio a David Maldonado que fue a la persona que se le da un contrato y los derechos. No hay ningún contacto con Marc Anthony o Jennifer. Ahora bien, Puchy, desde un principio quería que fuera Jennifer López la que la interpretara. La hija mayor de Héctor Lavoe y Puchy señala que su núcleo familiar era de un matrimonio que se amaba. “El amor que ellos se tenían era tan y tan grande… con todos los conflictos que tuvimos, la muerte de mi abuela y mi hermano, siempre se mantuvieron juntos, y para vivir con un artista no es fácil”. Con lágrimas en sus grandes ojos ámbar Leslie dice: “Ellos se amaron de una manera que si todos los seres humanos se amaran así, no habrían tantos problemas… y ese amor que ellos se sentían era algo grande y por eso era que estaban bien”.
En cuanto a la boda de sus padres ella señala que no fue como lo presentan en El Cantante. “Mi mamá y mi papá, Willie Colón y su primera esposa, María Dávila, vienen a Puerto Rico porque estaban en su momento de auge. Se quedaron en Caguas, en casa de mi abuela, es mañana mi abuela dice: ‘Ya ustedes llevan muchos años juntos…vamos a casarlos. Y la boda fue en pijamas…”
Otros detalles que recuerda Leslie con cariño es que Lavoe les exigía que hablaran español en la casa y que pidieran la bendición. Vivían en una casa de cuatro pisos y cuando él quería algo le decía Cica, eso era para cualquier momento bonito. “El era un padre común y corriente, que se preocupaba por que los hijos estudiaran pidiéndole a Dios que terminaran los estudios sin meter las patas, era exigente, no nos dejaba hacer lo que nos daba la gana. En los bailes, la gente lo miraba como si fuera un dios. Era un jíbaro puertorriqueño”.
En cuanto a la situación de las drogas, se le preguntó a Leslie que si le guarda resentimiento a su padre por esto. Explica que no es resentimiento. “Me molesta el que no haya tomado la acción de dejarlo porque me hubiese gustado en este momento que disfrutara de su nieto y de sus nietas”.
Leslie Pérez hija de Héctor Lavoe y Puchi
Habla la hermana de Héctor Lavoe 16-05-2008 GTM 1 @ 16:02
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Priscila, hermana de Héctor Lavoe a la izquierda.
Parte de esta entrevista se publicó en Primera HoraJohanna Roldán
Priscila, la hermana de Héctor Lavoe, no puede evitar reír cuando se acuerda de su él y de sus ocurrencias. Ella vivía en Nueva York y un muy joven Héctor quería irse con ella. “A él le gustaba mucho la música, decía que aquí no había ambiente para eso. Se fue a cantar allá”.
“El siempre era muy alegre, a cualquier cosa le sacaba un chiste”, dice. También habla del gran ser humano que era. “Tenía una costumbre que cuanto perro encontraba en la calle me lo llevaba a casa. Después yo no encontraba que hacer con los perros. El encontraba un perro en la calle y se le iba detrás, en la mañana yo preguntaba: ¿y ese perro…? El me decía: “Ay bendito, me lo encontré con hambre y me lo traje para darle comida… y le di leche de la nevera”, dice entre risas.
Otra de estas anécdotas es que luego que su trabajo como cantante comenzó a producir algún dinero, él iba con otra persona y le habían pagado unos $2,000 en efectivo. “Vio a un vagabundo y le dio el dinero. El vagabundo le preguntó qué iba a hacer con eso. Pero él le dio el dinero”.
En cuanto a la forma en que Lavoe podía ganarse la vida era únicamente como cantante. Cuando llegó a Nueva York, cuenta Priscila que él fue a buscar trabajo. “El buscaba trabajo y no servía para trabajar. Sus manos no eran para eso [ríe]”. Primero consiguió trabajo con un señor que pintaba edificios. “Cuando voy caminando, lo veo trepao en una cosa… y le digo: ¿qué tú haces ahí? El me dice: ‘pues trabajando’… Mira muchacho bájate de ahí… tenía como 17 años… En otra ocasión “buscó trabajo en una fábrica, el mismo día que empezó a trabajar se cortó una mano y se lo llevaron para el hospital. Lo dejaron en el hospital y le cogieron puntos. Yo le dije muchacho tú no sirves para trabajar”, dice entre risas Priscila.
Ya en un tono más serio dice la hermana de Héctor Lavoe que aunque en la película el cantante la caracterizan como una persona bien fuerte ella no es así. También que su relación con Puchy, esposa de Lavoe, era buena, al punto que Puchy y Héctor vivieron en su casa. Incluso, que ella iba con Puchy a ver a Héctor al hospital. “La hija puede decirlo”, recalca.
Dice también que el papá de Héctor nunca lo despreció. Que de hecho, Priscila se mudó a Puerto Rico en el 1986 y en el 1987 Puchy y Héctor vinieron a Puerto Rico y se quedaron en la casa del papá.
De la enfermedad de la que murió Héctor ella dice que nunca le preguntó. “Yo lo iba a ver y la última vez que lo vi fue como cuatro meses antes de morir. Nos sentamos, hablamos, el hizo sus bromas… que no lo dejaban fumar… que cada vez que prendía un cigarrillo sonaba la alarma y venían las enfermeras a regañarlo. Aunque estaba enfermo siempre fue bromista”.
Finalmente, dice la hermana de Héctor que él era un alma de Dios. “Era una persona noble. Yo no sé por qué sufrió tanto en la vida… Los problemas el hijo, la muerte del papá, todo a la vez. Esa enfermedad que tuvo…Dios me perdone pero él no se merecía eso, él nunca le hizo mal a nadie, se destruyó él mismo”.
La época de los afros, los bellbottoms y los zapatacones 16-05-2008 GTM 1 @ 01:31
hectorlavoe —
Parte de esta entrevista fue publicada en Primera Hora, Johanna Roldán
En una entrevista con Cheo Feliciano, quien fue compañero de Héctor Lavoe en La Fania All Stars, comentó sus impresiones acerca de Lavoe. Héctor como cantante, la habilidad de éste en la tarima, las drogas y su opinión acerca de la película que protagonizaron Jennifer López y Marc Anthony.
¿Cómo era la voz de Héctor Lavoe?
Héctor era la voz del pueblo, era la expresión del pueblo, era un muchacho sencillo espontáneo muy dueño de su caminar y muy libre a expresarse… Para nosotros, para los muchachos de La Fania él era el querendón. En el grupo, que pues todos somos compañeros y hermanos, pero Héctor era como el duendecito que creaba situaciones cuando había tensión… porque cuando la familia, por decir la familia Fania se reunía por tres semanas, como en todas las familias cuando se convive así por dos o tres semanas siempre hay estática, discusiones o desacuerdos… y cuando la cosa se calentaba mucho era Héctor el que hacia un chiste, una maldad o una travesura y cambiaba toda la situación. Y por eso es que Héctor es querido… él era parte de la gente… ¿qué te puedo decir? El muchacho de la gente, el muchacho del barrio.
Ese concierto en África, que gracias a la Internet pueden ver los más jóvenes y en el que vemos a Celia Cruz, a Lavoe, a otras estrellas de La Fania y también usted cantando… ¿ lo recuerda?
Esa fue una invitación que nos hizo el presidente Mobuto en el momento de la pelea de Mohamed Ali con Foreman y entonces Ali creó el movimiento que él mismo tituló Blacks Back to Africa, él tenía la rebelión esa de la raza, y el título esto como bueno, todos los negros del mundo de regreso a su casa, a África. Ese fue el tema de toda la actividad. Previo a la pelea, estuvimos en África dos semanas por invitación del presidente Mobuto, él fletó un 707 y lo mandó a Nueva York para recoger talento negro, posiblemente de todo el mundo. En ese avión iba representación de las islitas en cuestión del calipso, digamos de New Orleans del jazz, y de todos los que ha sido el talento negro a nivel mundial. Nosotros representábamos a las estrellas de Fania, representando también las herencia africana en nuestra música, especialmente por los tambores y todo lo que es la base de esto que llamamos salsa.
¿Usted tenía un afro…?
Sí, era la época de los afros…de los bellbottoms los zapatacones… Todos estábamos más o menos en esa misma modalidad. Unos con afro y los que tenían el pelo más lacio pelo largo. Estuvimos dos semanas en África, todas las noches era una experiencia diferente porque todas las embajadas mundiales, localizadas en esa parte de África pues tenía una invitación todas las noches una fiesta para todos los integrantes de todo este show. Estuvimos como tres semanas en África…
La película que protagonizó Jennifer López y Marc Anthony… es una historia de drogas. Para unos músicos tan reconocidos como ustedes, es difícil ver que todo el tiempo estaban endrogados. ¿Qué de realidad hay en eso? ¿Qué estaba pasando?
El hecho de que Héctor vivió la experiencia con las drogas y con los narcóticos es una realidad, varios de nosotros la pasamos, yo la pasé también. Pero no era la esencia de su vida como se proyectó en la película. Yo conocí a Héctor por tantos años… aunque sé que él estuvo unas veces bajo la influencia… yo nunca vi a Héctor, usar nada, yo sí veía los efectos en su cara, pero yo nunca vi primeramente la necesidad, de cómo proyecta la película de que él tenía que estar las 24 horas ‘arrebatao’ porque eso es mentira, pero cuando se habla de la película El Cantante… todos como seres humanos tenemos un problema… muchos tenemos vicios diferentes… sea del cigarrillo, del pocker, los caballos, bebidas alcohólicas, sea de las mujeres… pero esa no era la esencia de nuestra vida. Había que incluirlo porque era parte de eso. Pero lo que me dolió fue que la película fue decir que Héctor era un adicto. Pero no habló de lo grande que era Héctor para Latinoamérica, para el mundo.
Tenemos la oportunidad de decirlo ahora…
Héctor, de todos nosotros los que estábamos al frente como los cantantes, muchos de nosotros que somos bailarines, que nos movíamos y esto y lo otro… Héctor era el menos que se movía, hablaba con sus manos y era prácticamente estable frente a la tarima, sin embargo, él no tenía que decir nada. El movía las masas causaba una revolución emocional al público tan increíble. Sin tener que moverse, sin tener que bailar tanto y sin tener que hacer tanta cosa, con sencillamente ser Héctor y abrir la boca y se cayó el estadio… y así fue en toda Sur y Centro América, en Europa y donde quiera que se presentó. Fue un gigante.
Yo como cantante y algunos de nosotros que éramos mayores que Héctor nos sorprendíamos con la facilidad que ese muchachito llegó, la confianza con que entró a cantar con un grupo de profesionales y decir: ‘yo también soy’… y el dominio que tenía del público y de todo…
¿Quiere decir que la película se sale un poco de la realidad en ese sentido?
Se sale bastante, y yo se lo expresé a mis compañeros a Marc y a Jennifer… [¿Usted llegó a hablar con Marc y Jennifer de eso?] Más adelante porque no tuvimos chance de hablar ahí en la premier, pero lo expresamos, sí, en cuanto a la prensa.
¿Habló con Marc…?
No hablamos mucho, pero él recibió la expresión de lo que sentíamos no, porque esperábamos otra cosa. Porque cuando fuimos a la premier es como cuando tú oyes en los discos las grabaciones en vivo, Héctor Lavoe y ahí se caía el estadio y las muchachas y en general todo el mundo se desvivía por llegar al estadio, por tocar a Héctor y su vida personal… pero hasta su vida personal la película lo que hablaba era de drogas.
¿No sería que esto de las drogas vendía más?
Es posible que también pensaran eso, pero para mí en lo personal… primeramente esta película está hecha en inglés, que el target [a quien va dirigida] es el público norteamericano, mucho de ese público norteamericano no sabe quién es Héctor Lavoe, entonces ¿qué van a decir…? Es otro puertorriqueño tecato.
¿Le dolió esa presentación?
Me dolió bastante. Me quedé como vacío, no encontré lo que yo quería, lo que esperaba ver, lo que yo conocí de Héctor. Más que mi amigo era mi hermano, yo lo consideraba hasta mi hijo, habiendo yo vivido antes que él la situación de las drogas también.
¿Las drogas eran una cuestión del momento?
Sí, era una trampa grande por la que pasamos muchos y, algunos murieron. Si nosotros hubiéramos sabido en aquella época los estragos que iba a causar, jamás lo hubiéramos hecho, porque hoy por hoy, la juventud tiene mejor referencia, tienes a un Cheo Feliciano que no quiere tapar el cielo con la mano, sino que quiere decir esto es así.
Yo hice un anuncio para un periódico hace un tiempo [unos 20 años] con un mensaje de contenido social. Fue una campaña para la cuestión de la adicción a las drogas y la gente del periódico me dio un libreto… habiendo vivido yo la situación de las… haberlo vivido en carne… Yo les dije: si ustedes quieren crear una campaña de miedo vamos a hacerlo a mi manera. Entonces yo le cambié el script. Déjeme decir lo que yo siento. “Primero un pasecito, después un cantacito hasta que te cogieron, y no quiero que te pase a ti lo que me pasó a mí’’. La gente del periódico dijo, no Cheo te estás comprometiendo mucho… pero es que tenemos que comprometernos porque esa es la idea. Hubo de otros artistas… a ti te ofrecieron de esto de aquello y de lo otro… no dijeron nada…
¡NO! Te ofrecieron tecata, marihuana, ácido, hay que mencionarlo. Hay que hablar de las cosas, hay que mencionarlo con nombre y apellido, y después de eso yo le dije: yo lo quiero hacer así. Tuve que firmar y librarlos a ellos de responsabilidad, por mi expresión. Fue efectivo, gracias a Dios porque yo me encuentro hoy, muchos años después, jóvenes que me dicen el mensaje, como yo lo decía, y ese mensaje les llegó, les libró y les protegió, de lo que posiblemente hubieran pasado.
Volviendo a Lavoe, han dicho que tenía una combin
ación de voces o algo en particular que lo destacaba.
El tenía un timbre muy bonito, tenía una voz fuerte, un metal increíble, pero yo creo que era más Héctor, la expresión de Héctor, lo que la voz decía más que el sonido de la voz. Su alma le salía por la boca, el público se identificaba con Héctor, el público asimilaba, absorbía a Héctor. El fue honesto, sincero, él fue de verdad, natural, un natural… siento mucho que haya vivido una vida tan dura que haya tenido que pasar por lo que pasó… El era para nosotros una joya.
La Fania en Africa
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